No Temas: Si Tienes a Dios, Lo Tienes Todo
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar.”
— Salmos 46:1-2 (RVR 1960)
En esta vida todos tenemos algo que rechazamos, algo que nos provoca temor. A veces se trata de cosas pequeñas, como un insecto. Otras veces, son miedos más profundos: el fracaso, la pérdida, el rechazo, la enfermedad, la muerte.
Pero lo cierto es que Dios no quiere que vivamos dominados por el temor, porque quien vive con miedo aún no ha sido perfeccionado por Su gran amor.
¿Qué significa temer a Dios?
La Biblia nos habla del temor a Dios, pero no se refiere al miedo como tal. Temer a Dios significa adorarlo, obedecerlo, servirlo y respetarlo por lo que Él es, por lo que ha hecho y por lo que ha establecido en Su Palabra.
Es un temor que nace del amor y del reconocimiento de Su grandeza, no del pánico o el rechazo.
Confieso que hubo una etapa en mi vida en la que me aterraba hacer algo que pudiera herir el corazón de Dios. Me sentía insegura, cargando culpas innecesarias, olvidando que aunque no somos perfectos, tampoco podemos usar eso como excusa para pisotear la sangre de Cristo.
Él murió para redimirnos, no para que sigamos en círculos de culpa, sino para levantarnos a una nueva vida.
¿Por qué no huimos también de lo que nos hace daño?
Al igual que evitamos aquello que nos da miedo —porque sentimos una señal de alerta, una sensación de peligro—, ¿por qué no reaccionamos igual ante el pecado?
¿Por qué no nos alejamos de lo que sabemos que nos destruye espiritualmente, emocionalmente o físicamente?
Gracias a Dios, no estamos solos. Él nos ha dado al Espíritu Santo, quien nos fortalece en la prueba y nos recuerda que:
- La tentación nunca será mayor que nuestra capacidad de resistirla.
- Él nos ha dado dominio propio.
- Si tenemos a Dios, lo tenemos TODO.
Herramientas para vencer el temor
Para mantenernos firmes y caminar sin miedo, debemos:
- Congregarnos regularmente. La fe se fortalece en comunidad.
- Orar constantemente. La oración nos conecta con la voluntad de Dios.
- Estudiar Su Palabra, que es lámpara para nuestros pies.
- Rodearnos de amistades temerosas de Dios, que nos animen y corrijan con amor.
No temas. ¡Confía en Él!
“Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas;
y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
¿No es tu temor a Dios tu confianza?
¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?”
— Job 4:5-6 (RVR 1960)
Hoy quiero decirte:
No temas buscar y confiar en Dios.
No temas entregarle tu vida.
No temas emprender cosas nuevas y grandes.
No temas a quienes quieran verte caer.
No temas a la enfermedad, a la soledad ni a la situación que estás viviendo ahora.
No temas predicar el evangelio.
No temas amar ni ser amado.
